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Miros canta con Cristina Rico y Araiza Monter
 

Pones… tu mano, Volverán las oscuras golondrinas Dicen que no hablan

Pones… tu mano,
Sobre… mi alma,
No puedo imaginar,
estar con nadie mas…
No lo quiero ni pensar…

Sigue tu mano,
duermes con calma,
Me duele recordar,
que pronto acabará,
No lo puedo soportar!

Cuantos bellos recuerdos! entre fuertes oleadas;
como océanos inmensos, ahora ya se devastan,
Ahora escucha la brisa, de ayer  tan llena de calma  
Hoy se ha roto  el acuerdo,
Hoy mi vida la cambias

Cuantos bellos recuerdos! entre fuertes oleadas
como océanos inmensos, ahora ya se devastan
Ahora escucha la brisa, de ayer  tan llena de calma  
Hoy se ha roto  el acuerdo,
Hoy mi vida!... se acaba.
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales,
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun mas hermosas,
sus flores abrirán;
pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así no te querrán!

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, De mí murmuran y exclaman:

«Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos, Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.»

«Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha, Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula, Con la eterna primavera de la vida que se apaga Y la perenne frescura de los campos y las almas, Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.»

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños, Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

 

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